Después de un siglo, podemos apreciar cómo la mayoría de los colegios y de las aulas siguen prácticamente igual: Todos los alumnos sentados en sus pupitres mirando hacia la maestra y la pizarra, patios, a veces, demasiado pequeños, y, en la mayoría de los casos, espacios al aire libre sin nada que ofrecer (un balón, si los maestros o la dirección lo permite). El cambio más significativo lo encontramos en las aulas de Infantil las cuales ofrecen diferentes posibilidades de distribución de los espacios para fomentar el trabajo autónomo, el juego libre o dirigido, permisión del libre movimiento por el aula, diferentes rincones por temáticas de interés para el alumnado,...
Es un ejemplo de cambio, y ese cambio se ha implantado en la etapa de Infantil ya que es la base de conocimientos, destrezas y desarrollo de los niños. ¿Por qué le arrebatamos a nuestros alumnos, una vez que pasan a la etapa de Primaria, estas posibilidades que les han hecho aprender y divertirse tanto?
La Educación obligatoria debería "infantilizarse", deberíamos escuchar a nuestro profesorado de Infantil, y aprender mucho de ellos.

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