El profesor César Bona nos invita a la reflexión sobre nuestra labor docente diaria porque de nuestra profesión depende el que cambiemos el mundo por uno mejor. Ese mundo debe estar basado en el respeto, la empatía y la solidaridad. Partiendo de esos aspectos como base educativa, debemos escuchar y conocer a nuestros alumnos: preguntarles por sus gustos, preferencias, motivaciones y deseos. Con esa información, el buen maestro es capaz de guiar el aprendizaje a través de la creatividad, imaginación, ilusión y curiosidad de los niños.
Como bien dice Cesar Bona "Hay que hacer de la escuela un lugar donde los niños quieran ir".
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