Nuestro sistema educativo está desfasado. Seguimos anclados a un sistema educativo que fue concebido en otra época, la Ilustración, bajo un sistema económico asociado a la Revolución Industrial. Todavía, en los genes de nuestra actual educación siguen la clasificación de dos tipos de personas: las inteligentes y las que no lo son. Esto tiene sus consecuencias, un gran números de personas han desaprovechado sus talentos y hemos perdido grandes genios por ser juzgados por un sistema que mide la inteligencia erróneamente. En otros tiempos, veíamos la escuela como el camino que nos llevaría a obtener un título universitario y conseguir con él un buen trabajo. Pero eso, hoy día, no motiva a nuestros alumnos ya que saben que no es una garantía en estos momentos. De ahí, que el actual sistema educativo aburre a los niños por la gran falta de motivación.
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