La Etapa de Infantil debe estar en estrecha coordinación con la Etapa de Primaria para asegurar una continuidad y adaptación a la nueva etapa. Para conseguir esto, los docentes de ambas etapas deben mantener una estrecha relación de coordinación que permita conocer en profundidad a cada uno de los alumnos que van a cambiar de etapa. Este conocimiento permitirá a los docentes diseñar sus programaciones adaptándolas al grupo clase y a cada uno de ellos. También es necesario entablar relaciones interpersonales entre ambas partes: nuevos alumnos y nuevos maestros, para conseguir una confianza y acercamiento que permita al alumnado sentir seguridad en este cambio tan importante y significativo a esas edades tan tempranas. Una acción posible para llevar a cabo esta estrategia de adaptación sería la participación activa del nuevo maestro que tendrán en Primaria dentro del aula de Infantil. Sería recomendable que su participación estuviera ligada a actividades lúdicas y divertidas para generar una mayor confianza con el alumnado. Por otro lado, una vez los alumnos hayan entrado en Primaria, sería recomendable la participación activa de su antiguo maestro de Infantil en algunas actividades del aula, sobre todo durante la primera semana.
Otro aspecto importante es la comunicación con las familias sobre esta transición. Las familias suelen mostrarse más nerviosas que los propios alumnos y esto, al final, se transmite a los niños aunque sea de manera no intencionada. Es importante realizar reuniones grupales para tranquilizar a los padres y explicarles que la escuela no está dividida por bloques, sino todo lo contrario, la escuela es una única escuela y todos formamos parte de esta gran familia. Mostrarnos cercanos y cariñosos es una de las mejores medicinas tranquilizantes para alumnos y padres.

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